Nuevas formas de familia, viejas políticas familiares. Las familias
monomarentales
Contenido del artículo
La importancia de la familia, lo cierto es que en las última
década la familia tradicional, formada por una pareja heterosexual casada, con
o sin descendencia y con los roles de género claramente marcados, ha dejado
paso a nuevos modelos de familia. Claramente estamos asistiendo a un cambio
social que ha tenido su base en la esfera privada de las personas, relacionada
con sus actitudes, con sus hábitos y con su modo de entender la convivencia.
Nos encontramos ante una realidad social, familiar y personal fruto del cambio
social. El artículo que se presenta pretende ser una primera aproximación a
esta realidad: los nuevos modelos familiares, al margen del modelo nuclear,
poniendo especialmente el acento en las familias monoparentales -o
monomarentales, en cuanto mayoritariamente están compuestas por la madre y sus
hijos e hijas-. Asimismo, se analizarán las distintas políticas sociales
existentes de apoyo para las familias y la posible discriminación de la familia
monoparental en relación con la tradicional.
Claramente estamos asistiendo a un cambio social que ha
tenido su base en la esfera privada de las personas, relacionada con sus
actitudes, con sus hábitos y con su modo de entender la convivencia. Así, la
afectividad no condicionada por una opción sexual, la adjudicación de nuevos
roles en la pareja o el interés de mantener una relación sentimental sin
imposiciones de carácter legal ha favorecido decididamente a ampliar el
concepto de familia, más allá de la unión matrimonial (Fernández, 2004). De
este modo, los estudios sobre los nuevos modelos familiares, por lo general, se
centran en las nuevas formas de convivencia al margen del modelo nuclear.
Asimismo, cabe señalar que la familia no sólo es un grupo de personas que
mantienen lazos consanguíneos o afines y que viven juntas durante un
determinado intervalo de su vida, sino que también es una institución social
que despliega una determinada ideología en la socialización de sus miembros
(Hernández, 2009).
este contexto analítico, los países del sur de Europa se incluyen en la
categoría del régimen conservador. Estas referencias parecen señalar que en
dichos países existe cierta interdependencia entre el régimen de bienestar, el
régimen laboral y el modelo de relaciones familiares y de género. En la misma
línea investigadores como Goodin et al. (2000) y Muffels et al. (2002) hablan
del “Southern model of the labour market” caracterizado entre otros aspectos
por la reducida participación laboral de la mujer.
Por tanto, a la hora de buscar alternativas a nuestro Estado de Bienestar
(Santiso, R: 2000), es importante considerar la situación y perspectiva de las
mujeres ya que éstas, además de suponer la mitad de los miembros de una
sociedad, son las que principalmente sufren parte de las consecuencias de las
crisis y quienes cargan también, de modo invisible y poco reconocido, con parte
de su resolución. El papel del Estado de Bienestar y las políticas que elabore
en esta dirección resultarán decisivos para posibilitar un cambio de conciencia
social así como la articulación y flexibilización de distintas tareas y opciones en
la vida de las personas (Martín y Ruiz, 2010).
Formas de prevención
Estas acciones han tenido, como decíamos,
desigual acogida y no todas ellas pueden considerarse políticas sociales en
sentido estricto. Aunque todas ellas han contribuido de alguna manera a
visibilizar el trabajo de cuidados y la acción de la familia, especialmente de
las mujeres, en el ámbito social en España, amén de representar un
significativo avance en cuanto a políticas de protección de la familia,
resultan claramente insuficientes.
Las familias monomarentales, en
general. Por tanto, éstas perciben las prestaciones o ayudas en el mismo grado
y bajo los mismos supuestos que el resto. Como bien señala Jociles et all
(2008) esto es apreciable en las distintas formas que suele adoptar la
protección social en nuestro país. De este modo, en relación a las medidas para
la conciliación de la vida laboral y familiares, la Seguridad Social articula
fundamentalmente permisos laborales, como son las bajas por maternidad, los
permisos por motivos familiares urgentes, o las excedencias para el cuidado de
hijos menores de ocho años, que son poco utilizadas por las madres/padres
porque, tal como indican Fernández Cordón y Tobío (2006), no son remuneradas.
Proyección del ejercicio ético del psicólogo
Monoparentalidad tiene un origen sociológico y comprende una
diversidad de situaciones en función de las causas que la originan así como
como de los distintos proyectos de convivencia que presentan. Cabe señalar que
en los últimos años se está produciendo un considerable aumento de formas
voluntarias de monoparentalidad, como es el caso de las mujeres sin pareja que
recurren a la adopción o a las técnicas de reproducción asistida (que en España
son un tercio de las solicitantes) (VVAA, 2010).
Ruiz Seisdedos, Susana; Martín Cano, María del Carmen Nuevas formas de familia, viejas políticas
familiares. Más familias monoparentales: http://www.redalyc.org/pdf/181/18123129009.pdf
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