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Este articulo tiene como objetivo conocer las implicaciones familiares y sociales de la muerte materna a través de la revisión sistemática de la literatura científica publicada, toda vez que es poca la información que se conoce sobre el impacto familiar y el desequilibrio que se produce cuando ocurre una muerte materna situación que genera el desconocimiento sobre la suerte de los hijos huérfanos y la familia, ademas de ello muestra los altos indices de mortalidad materna relacionadas con el embarazo o el parto, lo que refleja la inequidad social y económica de la mujer en sociedad, debido a que muchas de estas muertes ocurren por situaciones que pueden ser evitadas, como las condiciones de pobreza.
Señala el articulo que cada día mueren en todo el mundo unas 800 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. En 2013 murieron 289. 000
mujeres durante el embarazo y el parto o después de ellos; prácticamente todas estas muertes se produjeron en países de ingresos bajos y la mayoría de ellas podrían haberse evitado. Asimismo indica que la mejora de la salud materna se ha convertido en prioridad para la comunidad internacional, siendo uno de los ocho objetivos de desarrollo del milenio (ODM), no obstante, esto no ha sido suficiente para disminuir la tasa de mortalidad materna.
La mortalidad materna debe ser vista como una tragedia familiar y social, considerarse más allá de una cifra; las mujeres son irreemplazables en una familia, cuando muere, deja a sus hijos huérfanos frente a enormes riesgos que van desde el desamparo, el abandono y el maltrato, hasta poner en riesgo su propia supervivencia; perdiéndose la integridad de la familia. Una sociedad privada de la aportación de las mujeres es una sociedad en la que se produciría un deterioro de la vida social y económica, un empobrecimiento de su cultura y una grave reducción de su capacidad potencial de desarrollo.
Ante la necesidad de obtener información acerca de las implicaciones familiares y sociales de la muerte materna, se inicia una revisión de las publicaciones científicas sobre el tema. Lo que permitió reflexionar acerca e esta problemática, considerando su impacto inmediato y a largo plazo en los miembros de la familia. A partir de ello, se plantea la necesidad de generar propuestas o políticas de inclusión de estas familias en los procesos salud-enfermedad, en espera de un cambio en su estado de salud, con un enfoque importante para los servicios de salud pública y de promoción de la salud y prevención de la enfermedad. El personal de la salud debe conocer la situación por la que atraviesan estas familias, con el fin de desarrollar estrategias y acciones de cuidado encaminadas a las necesidades de los hijos huérfanos, y la familia en general, ofreciendo apoyo en torno a las situaciones que más influyen, evitando así un mayor deterioro en su calidad de vida.
Implicaciones familiares
Implicaciones familiares
La ausencia repentina y permanente de la mujer en el hogar es un factor en la ruptura familiar, los niños a menudo son entregados entre los miembros de la familia; siendo los abuelos los que generalmente asumen su cuidado, estando en particular desventaja, dado su nivel de pobreza y sus escasas posibilidades de generar ingresos, situación que perpetúa riesgos.

Los hallazgos de Ramírez, demuestran que posterior al evento hubo fragmentación familiar, donde las familias afectadas emigraron a otros hogares y unas familias adoptaron completamente a otras. En la mayoría de los estudios los huérfanos se quedaron con su padre, abuelos, o se distribuyen entre parientes; sin embargo algunos de los hijos viven con otras personas que no tienen una relación de parentesco directo con alguno de los padres, o en total abandono, viviendo en condiciones de miseria, dependiendo de la comunidad para su supervivencia.
Implicaciones sociales
La muerte materna está asociada a precarias condiciones sociales, ocurriendo generalmente en familias marginadas, donde hay limitada disponibilidad y calidad de servicios de salud, situación que ocasiona un mayor deterioro familiar y social.
La muerte materna está asociada a precarias condiciones sociales, ocurriendo generalmente en familias marginadas, donde hay limitada disponibilidad y calidad de servicios de salud, situación que ocasiona un mayor deterioro familiar y social.
Formas de prevención frente al sistema familiar
Teniendo en cuenta que la ausencia de la madre en el sistema, es un factor determinante para la fragmentación familiar y social, debido a los trastornos psicológicos que genera esta situación en los hijos huérfanos y el resto de la familia y frente lo planteado en el articulo, podemos apoyarnos en la intervención psicosocial.
Según Montenegro (2001, pag. 64, 65) existen dos vertientes de la Intervención. Una Intervención denominada Participativa y otra denominada Dirigida. La primera, destaca que es desde la pedagogía y el trabajo conjunto que se atacan las necesidades concretas y se busca la emancipación de las personas del conjunto de relaciones de dominación a las que están expuestas en la sociedad. En la segunda, es el interventor, experto el que diseña un plan o estrategia para tratar de intervenir un problema especifico a partir de una demanda social, en el cual el cambio es posible, pero solo si es planificado a partir de las personas que tienen el conocimiento adecuado de la sociedad, es decir, los interventores o intelectuales quienes moldean el cambio.
La Intervención Psicosocial, privilegia su accionar en la vertiente denominada Participativa, sin desconocer la denominada Dirigida, ya que dada la naturaleza de algunas problemáticas o necesidades psicosociales, se hace necesario la intervención Dirigida. Por ejemplo, las problemáticas que atienden las entidades de servicios sociales y las de cooperación internacional.
Tenemos entonces la intervención psicosocial participativa que busca intervenir desde el trabajo conjunto (sociedad e interventores) y la intervención Dirigida que es desarrollada desde el trabajo de planificado por personas con el conocimiento de la sociedad.
Proyección del ejercicio ético del psicólogo

El código ético del psicólogo define a la psicología como ciencia sustentada en la investigación y establece que el psicólogo trabaja generalmente en un contexto social, en el cual conviven otras personas. Debe siempre procurar el bienestar de los demás y la mejor calidad de vida de los individuos y grupos, por ello el ejercicio del psicólogo frente a la mortalidad materna, debe procurar por la intervención y prevención a esta problemática en aras de mejorar la calidad de vida de las personas a nivel individual, social, grupal y comunitario.
Referencias bibliográficas
lvis, A. (2009). Aproximación teórica a la intervención psicosocial, Revista Electrónica de Psicología Social (Poiésis) (17). 1-6 Recuperado de http://www.funlam.edu.co/revistas/index.php/poiesis/article%20/view/189/178
Lozano, Bohórquez y Zambrano (2016) Implicaciones familiares y sociales de la muerte materna recuperado de: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0124-71072016000200016







Claramente estamos asistiendo a un cambio social que ha
tenido su base en la esfera privada de las personas, relacionada con sus
actitudes, con sus hábitos y con su modo de entender la convivencia. Así, la
afectividad no condicionada por una opción sexual, la adjudicación de nuevos
roles en la pareja o el interés de mantener una relación sentimental sin
imposiciones de carácter legal ha favorecido decididamente a ampliar el
concepto de familia, más allá de la unión matrimonial (Fernández, 2004). De
este modo, los estudios sobre los nuevos modelos familiares, por lo general, se
centran en las nuevas formas de convivencia al margen del modelo nuclear.
Asimismo, cabe señalar que la familia no sólo es un grupo de personas que
mantienen lazos consanguíneos o afines y que viven juntas durante un
determinado intervalo de su vida, sino que también es una institución social
que despliega una determinada ideología en la socialización de sus miembros
(Hernández, 2009).
este contexto analítico, los países del sur de Europa se incluyen en la
categoría del régimen conservador. Estas referencias parecen señalar que en
dichos países existe cierta interdependencia entre el régimen de bienestar, el
régimen laboral y el modelo de relaciones familiares y de género. En la misma
línea investigadores como Goodin et al. (2000) y Muffels et al. (2002) hablan
del “Southern model of the labour market” caracterizado entre otros aspectos
por la reducida participación laboral de la mujer.
Por tanto, a la hora de buscar alternativas a nuestro Estado de Bienestar
(Santiso, R: 2000), es importante considerar la situación y perspectiva de las
mujeres ya que éstas, además de suponer la mitad de los miembros de una
sociedad, son las que principalmente sufren parte de las consecuencias de las
crisis y quienes cargan también, de modo invisible y poco reconocido, con parte
de su resolución. El papel del Estado de Bienestar y las políticas que elabore
en esta dirección resultarán decisivos para posibilitar un cambio de conciencia
social así como la articulación y flexibilización de distintas tareas y opciones en
la vida de las personas (Martín y Ruiz, 2010).





